European Society of Cardiology (ESC 2006)

Barcelona, España 2-6 de septiembre de 2006

Es la primera vez que se celebra el Congreso Europeo de Cardiología junto al de la Federación Mundial del Corazón y ello se debe a que el Congreso Mundial rota en cada edición por un continente. Este año le correspondía a Europa, pero un acuerdo entre los presidentes de la Sociedad Europea de Cardiología (Dr. Michal Tendera) y de la Federación Mundial del Corazón (Dr. Valentin Fuster) consideraron que era una buena ocasión para unir ambas reuniones y aunar fuerzas para identificar los problemas globales de la Cardiología conjuntamente.

El éxito científico y el económico para Barcelona viene avalado por las más de 30.000 inscripciones de profesionales de todo el mundo, con una presencia de más de 50.000 personas que se han dejado en la ciudad una cantidad que supera los sesenta millones de euros. Las más de tres mil quinientas comunicaciones presentadas justifican el evento más importante de la Cardiología internacional.

Es de destacar el énfasis especial que adquirió el tema del envejecimiento y es que actualmente el 14 por ciento de la población europea supera los 65 años y este porcentaje se está incrementando. Un buen indicador al respecto es que, actualmente, por cada cien europeos en edad activa -entre 24 y 65 años- hay 28 de más de 65 años. En el año 2050, esa cifra será el doble, ya que habrá 57 mayores de 65 años respecto a cien europeos en edad activa. Esta fracción de población es muy susceptible de sufrir más enfermedades cardiovasculares, como la insuficiencia cardiaca, la hipertensión o enfermedades de las arterias coronarias a medida que envejece. En los años ochenta, los objetivos en esta población eran otros. En la actualidad la tendencia es que viva con más calidad y evitar la hospitalización.

Por otra parte, los estilos de vida están cambiando en diferentes partes de Europa de diferente forma. Los países del norte están mejorando, mientras que los del sur están empeorando sus hábitos. En el norte de Europa se tiende a modificar la dieta, introduciendo más frutas y verduras, mientras que el sur, donde históricamente se ha comido más sano, se está «hamburgueseando». Esta tendencia se está observando especialmente en las generaciones jóvenes: no sólo hay más obesidad, sino que también se practica menos ejercicio.

También se están elaborando guías, labor en la que participan ocho grandes sociedades científicas: la European Heart Network, la European Society of General Practice/Family Medicine, la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes , la Federación Internacional de Diabetes, la Sociedad Europea de Arteriosclerosis, la Sociedad Europea de Hipertensión y la Sociedad Internacional de Medicina del Comportamiento. Estas guías estarán actualizadas en el 2007. Se insiste en la importancia de incidir en un mensaje comprensible para todos los estamentos y no sólo para los méd icos, por eso se ha ideado el número de teléfono europeo de la salud del corazón y es que las consignas para mantener la salud cardiovascular se desoyen. Además de evitar el exceso de peso y seguir una dieta sana, se insta a memorizar las cifras: 0-30-5-140- 90, a modo de número telefónico, y que corresponden a estas medidas: » 0″ cigarrillos, » 30″ minutos de ejercicio diario, » 5″ mmol/l como nivel máximo de colesterol en sangre y «140/90» como niveles máximos de presión artrial. Este teléfono ficticio (el número europeo de la salud del corazón) fue incorporado en la Declaración de Luxemburgo por los ministros de Salud de la Unión Europea , la Sociedad Europea de Cardiología y otras organizaciones durante la Conferencia de Salud del Corazón en el 2005 y ahora se pide que se rescate y se difunda. Al mismo tiempo se reclama una legislación más restrictiva con el tabaco.

Se insiste en reducir la carga de la enfermedad cardiovascular en el mundo a través de la p revención y la ciencia, mejorando la práctica de la medicina cardiovascular e influyendo en las políticas. El 49 por ciento de los europeos fallece del corazón; si nos ceñimos a la población de la Unión Europea (de los 25 estados miembros), muere el 42 por ciento. Alrededor de 4,5 millones de muertes son atribuibles a esta causa en Europa.

Cualquier tipo de prevención es difícil llevarla a la práctica, puesto que se debe realizar durante muchos años para evitar algo que quizás nunca suceda. Es difícil pedirle eso a una persona y para alguna de ellas parece más razonable tratar que prevenir. Por eso es muy importante dirigirse a la gente joven y, en especial a los niños, de modo que aprendan a comer frutas y verduras y a disfrutar igualmente de la vida. Esta es la mejor forma de prevenir las enfermedades cardiovasculares y de mantener el corazón sano.

Se puede llegar a los niños con hechos y mensajes como la iniciativa de la Federación Mundial del Corazón, que ha conseguido que en la versión americana del programa «Barrio Sésamo» el monstruo de las galletas ingiera verduras y frutas en lugar de galletas.

Se han presentado importantes trabajos relativos a la insuficiencia cardiaca y sobre células madre, el proyecto EUROASPIRE, se ha trabajado mucho en las nuevas guías de recomendaciones y en una nueva definición del infarto de miocardio, estrategias para el cambio de estilos de vida como arma fundamental en la prevención de la patología cardiovascular, matizaciones sobre el tipo de ejercicio físico saludable y evitar el «weekend warriors» o guerreros del fin de semana», se insiste en mejorar el abordaje de la hipertensión arterial y se presentan evidencias de cómo mejorar el diagnóstico, el tratamiento y el control. El cierre percutáneo de la comunicación interauricular mejora el pronóstico de los sujetos que han desarrollado hipertensión pulmonar, a la vez que se presentan nuevas evidencias clínicas con el empleo de las f osfodiesterasas en el tratamiento médico de esta patología. Los nuevos datos aportados por el estudio CARE-HF confirman que la terapia de resincronización cardiaca mejora significativamente la supervivencia de los pacientes con insuficiencia cardiaca y disincronía convirtiéndose en una técnica rentable económicamente. Sigue la controversia sobre el empleo de células madre en infarto de miocardio. Un estudio británico demuestra que la angioplastia primaria ofrece muchos mejores resultados que el tratamiento trombolítico en pacientes mayores de 75 años con infarto de miocardo. Los ancianos necesitan tantas pruebas como los jóvenes para establecer el diagnóstico de una enfermedad cardiovascular, que es más difícil en población de más edad. Tras la cruzada contra el tabaco, el colesterol y la hipertensión -factores de riesgo clásicos-, los nuevos factores de riesgo que van al alza y que los profesionales de la medicina deben combatir en sus pacientes son: la obesidad, el sedenta rismo y la diabetes, consecuencia de los dos anteriores. Alrededor del 20 por ciento de los adultos son obesos, el 40 por ciento tienen sobrepeso y el 60 por ciento se declaran sedentarios. Las medidas preventivas -en cuanto a dieta y ejercicio- que se recomiendan a los jóvenes también son válidos para los mayores. Otro dato destacable es que sólo entre el 15 y el 20 por ciento de los episodios cardiovasculares ocurren en pacientes con riesgo genético, mientras que el 85 por ciento de esos episodios responden a factores de riesgo modificables. Además, la mayoría de esos episodios afectan a personas de riesgo medio y no de riesgo alto.

De los tres mil quinientos trabajos presentados en el Congreso, los hospitales españoles participaron con noventa comunicaciones y, entre ellos, el Hospital Cínico de Barcelona -con trece- es el centro que más comunicaciones presentó.